No sabemos que sigue, el futuro esta detrás de unas infinita serie de cortinas que no podemos dejar de abrir para encontrarnos con otra cortina más. Y otra más. Y otra más.

lunes, 14 de agosto de 2023

Verano

Existen ocasiones en las que nunca terminamos de amar, pero debemos decir adiós, así fue mi historia con el mar, los días de olas y arena, nos conocimos cuando éramos niños, cada julio jugábamos, salpicábamos agua y hacíamos castillos de arena cuando el sol nos miraba por encima de nuestras cabezas, fuimos amigos, compartimos memorias llenas del calor y el viento salado de la costa. Pasó el tiempo y el lazo que nos unía se estrechó cada vez más, crecimos, y entonces un día entre risas y rayos del sol, nuestras manos se tocaron, se entrelazaron y así el amor se quitó el disfraz, corrió como un huracán por nuestras venas hasta llegar a nuestros corazones, inevitablemente nos enamoramos, fuimos felices con cada sonrisa, por cada beso, en cada día de playa.

Pero como cada estación, el verano también termina, yo debía volver a casa, lejos del mar; Aunque el otoño comenzó rápidamente a secar las hojas y a refrescar el viento que ya no tenía ese aroma salado, la esperanza seguía conmigo, me contaba que algún día sería de nuevo verano y regresaría al mar, nuestro amor continuaría como si el otoño, el invierno y la primavera fueran una ráfaga de viento, una tormenta que termina tarde o temprano, el sol siempre vuelve a salir, quemando nuestra piel, llenándonos de calor y color.

Sin embargo, el invierno llegó y enfrió hasta la última fibra de mi corazón, sin imaginarme que a kilómetros de distancia el mar también se estaría congelando, sufrí y derrame lágrimas, deseando que el tiempo corriera rápido, aunque caminaba tan lento. Pronto deje de creer que el verano llegaría de nuevo y comencé a hacerme de un caparazón para resguardarme del frío, manteniéndome a salvo.

Un día por fin llegó el verano, el calor comenzó a revivir mi corazón, de repente latía ansioso y desesperado, ya estaba tan cerca del mar, llegue a la orilla, no sabía cómo saludarlo después de tantos meses, así que me quede callada y el mar también, el silencio recorrió toda la playa, me di cuenta que era una despedida, todo había terminado, el mar dejó de amarme, el mar nunca volvió a verme, nunca me dirigió una brisa, ni una sola ola, desapareció el mar que un día jugaba conmigo y me salpicaba arena.

Hace unos días el verano termino, nunca volví al mar después de ese día, mis memorias veraniegas llenas de amor siguen ahí, en mi corazón, el amor que nunca se me termino y ahora lo confundo con la nostalgia, ese amor nunca morirá, tal vez el mar me haya olvidado, aun así, yo jamás lo haré, has sido parte de muchos veranos calurosos que siguen en mi mente como rocas tan pesadas como para quedarse unos milenios ahí.

Querido mar, siempre te querré, siempre te recordare, pero ahora mis veranos ya no te incluyen, ahora conoceré las montañas, platicare con el río y jugare con las estrellas, mientras el sol seguirá de mi lado, seguirá saliendo después de cada tormenta, puede que incluso aprenda a querer a los truenos que tanto me espantan, aun así, querido mar, tendrás un asiento desde mi memoria y corazón.


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